lunes, 21 de febrero de 2011

CALZADAS Y PUENTES ROMANOS

Calzadas

Una impresionante red de vías unía todo el territorio romano. Esta, partía radialmente desde la misma Roma, de aquí el dicho: "todos los caminos conducen a Roma". A medida que se conquistaban territorios se les dotaba inmediatamente de calzadas, comunicando así los distintas plazas fuertes, campamentos o ciudades.

No todas las calzadas eran de igual categoría: existían las terrenae, -de tierra, muy comunes-, las glarea stratae -una calzada empedrada con guijarros o pequeños cantos rodados, zahorra- o las silice stratae -de piedras de medio tamaño-.

Pero la calzada ideal, que solo se construyó en la mejor época del Imperio, era la que llagaba a las grandes ciudades. Tenía hasta un metro de espesor, y constaba de los siguientes elementos:

o El statumen o cimientos que se adecuaban a las características de la zona.
o El rudus, una capa de cascajos sobre los cimientos.
o El nucleus, directamente encima del rudus se extendía arena y cal mezclada con cantos rodados y todo ello apisonado.
o El pavimentum -summa crusta o summa dorsum-, de losas encajadas con piedras más pequeñas y esquirlas metálicas. Su superficie estaba peraltada en las zonas necesarias y ligeramente abombada, para la evacuación del agua de lluvia.

Seccion de la calzada

A sus lados existían canales para la recogida y conducción del agua. Además se señalizaba con mojones que indicaban distancias, llamados milliarios. Algunas de ellas, ya en la ciudad o cerca de ella, tenían aceras elavadas para el peatón.















Y PUENTES ROMANOS